Featured image

El Medio Ambiente y específicamente la Sustentabilidad, tienen a la Confederación Helvética más conocida como Suiza, como un ejemplo de la forma en la cual deben desarrollarse los países, modelo que debería ser imitado por Chile en lugar de estar ubicado en el lado contrario del Desarrollo Sostenible adoptado por esa nación europea. Es lamentable para la realidad nacional estar tan alejado de una muestra consistente y real de un sistema de funcionamiento de la sociedad que pueda ser considerado amigable con los ecosistemas en los cuales se materializa la vida de las comunidades humanas.

Cualquiera que no conozca adecuadamente la relación calidad de vida, sustentabilidad y funcionamiento social amigable con el medio ambiente, no tiene la capacidad de entender la forma como debería llevarse a cabo el desarrollo sustentable, su íntima y estrecha relación con el acceso a una vida digna y apropiada a aquella que debe alcanzar y obtener el ciudadano del siglo XXI.
El mundo ha cambiado, pasando de naciones personalistas (tanto democráticas como de dictaduras totalitarias comunistas, nazistas y fascistas) del siglo XX a estados interrelacionados, donde la globalización y el intercambio entre las naciones constituyen una de las principales características de los países del mundo. Podrán presentarse aún, tanto en el presente como en el futuro, problemas en diferentes zonas del globo terráqueo, pero el funcionamiento de una comunidad internacional con sus intereses y especialmente con las obligaciones de cada uno de sus integrantes, serán cada día más fuertes e irreversibles.
Dentro de estos intereses y obligaciones, está el Desarrollo Sustentable de todos quienes integran la comunidad de naciones, surgiendo claramente la responsabilidad internacional (ante todos los países serios y responsables) y también ante sus propios habitantes que eligen democráticamente a sus gobernantes y que tienen la obligación y responsabilidad ética y moral de velar por la calidad de vida de sus ciudadanos y también por aquellos que aún no nacen pero que verán la luz en el futuro. Es decir, se aplica integralmente el concepto de consumir ahora sin afectar a las generaciones futuras, definición de sustentabilidad que ha sido adoptado por la casi totalidad de las naciones del planeta tierra.
Sin embargo, no son muchos los países que han asumido desde sus comienzos esta concepción del desarrollo sustentable y considerarse amigable con el Medio Ambiente. Es en este ámbito donde destaca plenamente el trabajo desarrollado por Suiza, destacando una serie de áreas en las cuales pasa a ser un ejemplo digno de ser imitado.
Es así como en el ámbito de la política energética, ha orientado su desarrollo a contar con una estabilidad de abastecimiento, seguro y de largo plazo, que le permita satisfacer sus requerimientos, los cuales anualmente crecen y deben ser provistos. Cuando se produce una emergencia energética y se requiere una mayor cantidad no prevista basada en la sustentabilidad, se cae bruscamente en soluciones que dañan el medio ambiente, cosa que no podría ocurrir en Suiza, pero que si ocurre en otros países como es el caso lamentable de Chile. La Confederación Helvética introdujo en el año 1990, en su Constitución un artículo sobre el abastecimiento energético exigiendo el suministro de energía económico y no contaminante, concediéndose preferencia a energías de producción interna y energías renovables (Uso del recurso solar, biogás, biomasa, etc) y continuar ampliando la obtención de la energía procedente de la hidráulica. Que contraste enorme con Chile, país que teniendo gran cantidad de recursos hídricos ha priorizado a partir del 2005, la instalación de centrales a carbón altamente contaminantes, las cuales están afectando a los diferentes ecosistemas en los cuales se insertan y lo que es peor a la salud de las generaciones venideras, es decir, hay un desprecio profundo por la necesaria sustentabilidad y una indiferencia absoluta e irresponsable por la calidad de vida de aquellos que nacerán en el futuro. Que contraste tan grande al compararlo con Suiza, país en el cual existen más de 1300 centrales hidroeléctricas, incluso habiendo desarrollado centrales atómicas con toda la controversia que ellas generan, evitando con ello utilizar centrales a gas.
En cuanto a contaminación, Suiza asumió y respeta sus compromisos internacionales, evitando con ello ensuciar el medio ambiente, destacando en los diferentes tipos como por ejemplo contaminación acústica, el absoluto control del ruido y tranquilidad de las ciudades, como también en la contaminación visual la ausencia de grafitis y rayas en sus muros, velando por la limpieza de sus calles, centros poblados y áreas rurales, asimismo en el reciclaje de desechos e incluso la transformación de parte de ellos en energía, todo lo cual contribuye directamente en el mejoramiento de la calidad de vida de su ciudadanía.
No puede estar ajeno al desarrollo sustentable, la forma como Suiza ha enfrentado los desafíos del transporte terrestre, destacando la eficiencia y calidad de sus ferrocarriles, donde además de constituir una unión entre varios países de Europa, en su interior proporcionan un rol fundamental en la calidad de vida de su población, transportando más de trescientos millones de pasajeros anualmente, asimismo gran parte del traslado productivo interno se ejecuta por medios ferrocarrileros incentivándose fuertemente a partir del 2001. Que diferencia con Chile, que casi todo el transporte terrestre se ejecuta por medio de buses y camiones, en circunstancias que antiguamente poseía una gran infraestructura ferrocarrilera, que cubría desde Iquique a Puerto Montt, con numerosos ramales, los cuales hoy en su gran mayoría han desaparecido o están inactivos.
Asimismo, la calidad de los ferrocarriles suizos contrasta nítidamente con los chilenos e incluso, al comparar similares distancias entre comunas, utilizando el Metro de Santiago, cuya escasa calidad que brinda al pasajero se contrapone con aquella que el ciudadano suizo recibe (asientos cómodos, reclinables en algunos casos, amplios pasillos, todos sentados y escasas personas de pie, lugares para maletas, cumplimiento irrestricto de los horarios, etc).
La sustentabilidad del turismo, de la educación, de la salud, de la previsión, de las carreteras, energía, transporte y otras áreas, está en la Confederación Helvética en un pie adelantado, siendo áreas que deberían servir de ejemplo para el desarrollo de numerosas naciones de la tierra, destacando que todas ellas de una u otra forma, se basan en la forma como está enfrentando el problema del uso de los recursos naturales, cuya exitosa formula garantizará la existencia de ellos para que sean utilizados en la misma forma por las generaciones futuras.
Sin embargo, el interés de Suiza por el Medio Ambiente y por el Desarrollo Sustentable, no tan solo se ha orientado a su interior, también ha traspasado sus fronteras, colaborando a la política internacional medioambiental en la creación de normas y disposiciones legales destinadas a formar una técnica amigable con los ecosistemas terrestres, que permita responder a los desafíos de la sociedad humana, favoreciendo la creación de nuevos lazos entre las naciones, priorizando los diferentes convenios y tratados internacionales, contribuyendo con su accionar en temas tan importantes para la humanidad como el calentamiento global y su necesaria estabilización, la diversidad biológica, controles químicos y uso racional de recursos naturales, destacando la protección de sistemas lacustres y la biodiversidad.
Finalmente, es lamentable constatar que Chile va en la dirección equivocada, despreciando la calidad de vida y la forma como el ciudadano debe comenzar a llevar una vida amigable con el Medio Ambiente, nunca pensando en los desafíos de las generaciones futuras.