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CAMBIO CLIMÁTICO1

El informe Gubernamental para el Cambio Climático (IPCC) elaborado y difundido recientemente por la Organización de Naciones Unidas, ha demostrado y constatado que el ser humano es el responsable de la mayor parte del Calentamiento Global. Si se considera que este tema es el más grande desafío que tendrán las generaciones futuras cercanas, es decir aquellas que habitarán el planeta Tierra en los próximos 70 años, se puede determinar que existe una amenaza enorme a la vida en la forma como la conocemos y de la cual el hombre del presente es el responsable además de sus antepasados inmediatos.

Lo expuesto anteriormente tiene numerosas interpretaciones, sin embargo desde el punto de vista especializado se puede señalar que efectivamente desde el momento en que surge la revolución Industrial a mediados del siglo XIX, proceso caracterizado por una fosilización que creció fuertemente durante el siglo XX y que en los tiempos actuales constituye  una prioritaria tarea mundial destinada a disminuirla para evitar que  sus repercusiones continúen acentuándose y afectando a la humanidad en el próximo siglo XXII.

El tema del Calentamiento Global no es una materia que se pudiese evidenciar en el transcurso de una generación o de una vida humana, sino que se proyecta en el tiempo con consecuencias totalmente identificables. Al ser de repercusiones futuras, los gobiernos de numerosos países (la mayoría) descartan adoptar decisiones trascendentes y efectivas porque no los están afectando fuertemente en el momento en que sus líderes políticos ejercen la dirección y control de un determinado nación. Para algunas personas eso es perfectamente entendible, ya que consideran que al ser un problema que afectará drásticamente a las generaciones futuras, ellos ya no estarán y porqué tendrían que sacrificar su calidad de vida para evitar daños en el futuro.

Otros se limitan, la mayoría actual, a adoptar una política internacional basada en la ética y la moral, para señalarles a las futuras generaciones que sus antepasados se preocuparon del tema, que no tan solo se dedicaron a ensuciar y contaminar el planeta, destruir los ecosistemas y propiciar acciones de desforestación, avances de los desiertos, contaminación de las aguas y eliminación de las especies naturales, sino que firmaron importantes convenios que permitieron detener el avance del Cambio Climático y en consecuencia lucharon para preservarles los recursos a quienes sufrirán las consecuencias.

Cuando se habla o se menciona a quienes sufrirán las consecuencias, se refiere a las generaciones que habitarán el planeta Tierra en los últimos años del presente siglo e inicios del próximo, es decir entre el 2075 y el 2125. Estos seres humanos sufrirán los resultados de las políticas desastrosas llevadas a cabo por el hombre durante el siglo XX.

Pero, la pregunta que podría surgir de una persona normal sería “Si se conoce el problema y se está solucionando por medio de los convenios internacionales, políticas propias de cada Estado, producción y construcción sustentable, etc, porque no se adoptan medidas para superar el problema y que las generaciones futuras no sean afectadas”.

La respuesta es muy clara y contundente. Todo lo que hoy día a diciembre del año 2013, como también pudiera haberse pensado y estudiado desde la década de los sesenta del siglo pasado, tiene una sola explicación: El daño ya está hecho, todo lo que haga el hombre para reducir o eliminar el problema solo permitirá disminuirlo a mediados del siglo XXII, es decir todo ya está jugado y lo que haga el ser humano no alterará el daño que sufrirán las futuras generaciones, ni siquiera se pueden disminuir o aminorar.

Solo se puede lograr que aquellas generaciones que habitarán este planeta a partir del 2160, vean disminuido los efectos que las actuales generaciones les han causado. Esta es la realidad y esta es la culpabilidad que debe ser repartida entre los ciudadanos de todos los países, especialmente aquellos desarrollados e industrializados que emplearon indiscriminadamente el carbón y el petróleo para el sostenimiento de sus fabricaciones y manufacturación.

Desde ya esperemos que nuestros sucesores de esos años, comprendan que no todos sus antepasados fueron los culpables de este drama que se comenzará e evidenciar fuertemente a partir del 2040, sin embargo es poco lo que podrán hacer.

También hay otro aspecto que algunos consideran como la gran esperanza de la humanidad que es el desarrollo científico, que podría idear procedimientos y sistemas destinados a capturar grandes cantidades de Gases Efecto Invernadero (GEI), los que podrían revertir más rápidamente las consecuencias inevitables que se producirán. En este sentido hay muchos intentos de diseñar soluciones técnicas, pero hasta el momento son solo ilusiones, pero no son materias que se puedan descartar y algo deberá hacer el hombre en la medida que el problema se comience a acentuar y afectar a vastas regiones del mundo.

Pero cuales son las consecuencias derivadas del Cambio Climático para la humanidad. En primer lugar cambios en el clima que se manifiestan por episodios más acentuados, los cuales causan inundaciones, avalanchas, derrumbes, cambios en el paisaje, efectos en los ecosistemas, destrucción de sectores naturales, mayores cantidades de agua es decir mayor pluviosidad. Respecto a este tema tan trascendente para la vida del hombre, hay que considerar que el agua existente en el  planeta es siempre la misma, no hay más o menos, lo que varía es el lugar donde surge o cae, entendiéndose como tal a las variaciones de zonas. Es así como desde los años 80 del siglo pasado, se ha acentuado una menor pluviosidad en algunas zonas de África causando serios problemas. También en el caso chileno se evidencia una disminución de la pluviosidad desde la misma fecha antes señalada para el continente africano. A su vez existen áreas que han aumentado su pluviosidad, teniendo que enfrentar episodios climáticos que afectan la normal vida de una zona de un determinado país, como es el caso del norte de Europa (caso de Alemania, Rusia, etc), que en algunos casos se consideran positivas para el desarrollo (Rusia).

Lo expuesto anteriormente traerá como consecuencia que se producirán conflictos de todo tipo, al interior de un estado y entre ellos. Europa antes de la crisis económica actual, adoptó numerosas políticas de apoyo a países que se veían y que se presume serán más afectados, pero este problema motivó cambios ya que debieron centrarse en solucionar esta dificultad y están actualmente en ello, por tanto no han reiniciado el camino que habían emprendido en la última década del siglo anterior y primera del presente siglo XXI.

Los miles de millones de desplazados (estimado en 3000 millones de seres humanos) que se producirán en un lapso de a lo menos 40 años,  constituirán un inevitable problema,  serán la causa de numerosas controversias y marcarán el desarrollo de la sociedad del futuro. Cuál será la política de las naciones que posean terrenos donde pudieran asentarse estos desplazados. A la fecha nadie ha señalado cual podría ser esta política, pero si se considera que las Naciones Unidas comenzarán a desarrollar un rol más activo y que los países perderán o verán disminuidas sus soberanías y control en el uso de las fronteras. En este sentido, las fronteras del siglo XXI ya se caracterizan por ser diferentes a las existentes en la sociedad internacional en la centuria anterior.

Los efectos naturales que actuarán inevitablemente sobre el desarrollo humano (2000 científicos más importantes del mundo lo afirman y reiteran), serán inundaciones en algunas zonas, desertificación en numerosas otras e incluso partes mayoritarias de continentes, aumento del nivel de los mares con efectos catastróficos sobre al menos 55 ciudades más importantes del mundo, avance de la desertificación y la desforestación, agotamiento de ciertos recursos naturales, desaparición de especies, derretimiento de glaciares y de masas de hielo, etc.

Chile afortunadamente podría sufrir reducidos efectos al compararlos con otros países, básicamente una menor pluviosidad, cambios en ecosistemas con mayor desertificación al norte de Rancagua, mengua de tierras agrícolas, menor cantidad de nieve en la Cordillera, disminución de ríos y aguas subterráneas, avance de zonas desérticas, desaparición de algunos glaciares, incremento de la falta de agua en algunos sectores, inundaciones menores en las zonas y ciudades costeras (la Cordillera de la Costa es un baluarte que la mayoría de los otros países del mundo no poseen), etc.

Al ser un problema menor en el caso chileno, sus autoridades no manifiestan ninguna preocupación por el tema, tampoco pasa a ser algo importante a ser discutido en programas presidenciales o que sea asumido por la ciudadanía como está sucediendo en otros países que ven con mucha preocupación este tema y que año año van visualizando cambios en los ecosistemas en los cuales desarrollan su vida evidenciando que el futuro será peor.

No obstante lo anterior, aun cuando sea al comienzo o en los primeros años un problema menor, debería la política de desarrollo nacional orientarse en la búsqueda de soluciones que permitan mitigar los daños que afectarán a los chilenos del futuro, aun cuando sean de menor dimensión e importancia  que aquellos que deberán enfrentar otras naciones. Esta es la responsabilidad de cada chileno honesto.