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CENTRAL ANGOSTURA

En los primeros días del presente mes de septiembre del 2013, comenzó el llenado del embalse en la central Angostura, que implica que en 25 días aproximadamente, entrará en funcionamiento definitivamente la obra que hasta el momento presenta un 96% de avance. Esta Central Hidroeléctrica es la primera generadora de este tipo construida en los últimos diez años, considerada plenamente y con total justificación en la categoría de sustentable. Las hidroeléctricas para el mundo moderno son consideradas un gran avance donde confluyen las actividades y necesidades del hombre con el medio ambiente, específicamente en la preservación de la naturaleza, tan necesaria en la actual concepción del desarrollo como base de la preservación de la vida humana, donde este tipo de instalaciones generadoras, no condicionadas por su capacidad y/o magnitud como ocurre inexplicablemente en Chile, muestran un camino seguro que deben seguir los Estados en cuyo territorio existen las facilidades necesarias y condiciones favorables al contar con ecosistemas que poseen cursos de agua disponibles para estos efectos.
Esta moderna central cuenta con una capacidad generadora instalada de 316 Mw, está ubicada a 63 kms de Los Ángeles, en la confluencia de los ríos Biobío y Huequecura, con un costo de 631 millones de dólares, que ha sido instalada sin difundirse a la opinión pública, hasta la fecha, la existencia de algún conflicto local importante, como ha ocurrido con los intentos de otras instalaciones de este tipo en el país.
Esta central contempla un lago de 641 hectáreas con aproximadamente cien millones de m3 de agua, cuya formación integral permitirá el funcionamiento óptimo de esta planta y la inyección a un sistema de transmisión de 40 kms de extensión que conectará la nueva central con la subestación eléctrica de Mulchén, desde donde se integrará la energía producida al Sistema Interconectado Central (SIC), permitiendo asegurar el abastecimiento para 200.000 habitantes.
Su construcción, sin oposición, al menos hasta el momento, de comunidades locales, aparentemente se ha efectuado consensuando los intereses de los lugareños con los de la empresa y con las necesidades energéticas de Chile, materia que deberá ser estudiada con mayor precisión, para establecer si esto obedece a una realidad o solo ha sido un sistema que ha ocultado los problemas, porque en este caso, no se han producido un choque de intereses tan duro como por ejemplo con aquellos proyectos ubicados en la XI Región y extraer aquellos elementos positivos que han llevado a la materialización de este central. Luego esta es una lección que debe ser analizada y debería servir, si no se presentan inconvenientes, como un antecedente positivo de integración cívico – social – empresarial, para la ejecución de empresas sustentables en Chile.
Cuando se utilizan sistemas hidroeléctricos, cuyos provechos están totalmente comprobados y sobre los cuales no existen dudas o inquietudes ambientales, ya que son consideradas “amigables para el medio ambiente”, por sus positivos efectos en los ecosistemas en los cuales se construyen, traen como consecuencia un beneficio al accionar humano y a la protección de cuencas hidrográficas, destacándose especialmente las ventajas, cuando existe agua en cantidad suficiente y esta es administrada bajo una concepción de bien común donde la regulación favorece a las actividades agrícolas produciéndose un cambio radical en la productividad local.
Otro aspecto importante a considerar se refiere al turismo sustentable, donde se abre la oportunidad para el desarrollo de una nueva actividad en el sector, incorporando en los atractivos de esa región, a un lago con bordes disponibles para el desarrollo de actividades turísticas donde se puede destacar que la oscilación del borde superior del lago será mínima, moviéndose entre los 316 y 317 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que otorga una condición especial que favorece el desarrollo de actividades recreativas en sus orillas, abriendo estas áreas a la instalación de campings, miradores, restaurantes, centros deportivos y náuticos, lugares de esparcimiento, senderos naturales, centros recreativos, áreas de excursiones, hoteles y también, la necesidad de asegurar al turista condiciones naturales agradables durante su estadía, lo que implica por ejemplo la preservación de la naturaleza y sus recursos. Todo ello significa trabajo para los habitantes del sector, un mejoramiento en sus condiciones y en consecuencia mejoran su calidad de vida accediendo a mejores salarios, mejoramiento de la educación, acceso a bienes y servicios, entre otras materias positivas para la sociedad.
Estas son las consecuencias de instalar polos de desarrollo productivo sustentables, solo beneficios, los que contrastan claramente con lo que sucede con empresas antinaturales, como es el caso de las 42 termoeléctricas aprobadas por el gobierno de Chile entre el 2006 y 2010 (El Mercurio Cuerpo B P.2 de 25 de Junio del 2013), las que destruyen el medio ambiente, hipotecan a las generaciones futuras, traen desolación y muertes prematuras, generan cáncer y otras enfermedades, provocan emigraciones, desolación en las comunidades, destrucción de la agricultura, empobrecimiento, deterioro irreparable de ecosistemas y cuencas hidrográficas, etc.
Qué pena más grande para Chile que esta espectacular crónica sustentable, sea algo aislado y único, ya que no hay otra central de este tipo prevista inaugurar en el futuro, previéndose que al menos en los próximos 6 a 10 años difícilmente se podrá acceder a otra, por tanto continuaremos ensuciando nuestro país y afectando la salud de los chilenos, los cuales deben alzar su voz e impedir que aquellos proyectos termoeléctricos a carbón autorizados a la fecha se lleven a cabo. Es responsabilidad de todos los chilenos, sin distinción social, continuar oponiéndose a los proyectos elaborados al año 2010, y cualquier otro de esta naturaleza que se intente aprobar después de esta fecha e impedir responsablemente su ejecución.
Esta noticia medioambiental debe impulsar a los chilenos a actuar con una conciencia de sustentabilidad que supere las divisiones e intereses políticos, debiendo solo pensarse en el bien del país, en la forma de satisfacer sus necesidades básicas, en este caso las eléctricas que son una base fundamental de la sostenibilidad industrial, del acceso a fuentes de trabajo dignas, de condiciones de vida aceptables para todos los chilenos y lo principal, con fe y confianza responsable de que el accionar personal diario de cada uno no está afectando los legítimos derechos de las generaciones futuras, quienes deben tener la oportunidad de acceder a ellos, utilizarlos y a la vez legarlos integralmente a sus hijos y nietos y así indefinidamente.
El mundo de hoy no es el mismo de hace 300, 500, 1000 o más años, donde la naturaleza absorbía los desechos y contaminantes generosamente sin intervención del hombre, actualmente requiere de la participación directa del ser humano como consumidor – generador – contaminador – agotador de recursos impulsándolo a hacerlo con un grado de responsabilidad superior que garantice que su accionar, estilo de vida y costumbres no están deteriorando el medio ambiente y que el legado a las generaciones futuras será real, sólido, estable, consistente y equilibrado.