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centroperiferiaLas políticas de desarrollo en el presente siglo, obedecerán por primera vez en la historia, a la dependencia extrema de la sustentabilidad en la totalidad de las actividades públicas y privadas del hombre. Esta aseveración tan taxativa e irreversible, condicionará la vida en la forma como la conocemos hoy día y no puede ser desconocida por quienes lideran los estados del mundo y que persiguen un fin común que es el de mejorar y/o al menos mantener (en el caso de países más avanzados) las condiciones y calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, gran parte de la población del planeta no está por mantenerlas, sino por alcanzar el ansiado status de país desarrollado, lo cual si no es asumido por medio del Desarrollo Sustentable, traerá consecuencias gravísimas para la raza humana. La gran inquietud del presente es si se visualiza o no en este primer cuarto de siglo, las condiciones necesarias para asumir este desafío en forma mancomunada y conjunta dejando de lado las diferencias históricas, culturales, religiosas, políticas, sociales y otras que dividen las zonas y países de la tierra.

Cuando la población humana era reducida, los recursos que la naturaleza ofrecía para la subsistencia del hombre, como también para reducir sus residuos y neutralizar sus contaminaciones eran suficientes e inagotables, situación que desde el advenimiento de la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX hasta nuestros días ha variado drásticamente, llegando al extremo actual donde el ambiente no es capaz de dar solución en forma natural al accionar de la vida del presente.

A lo anterior debe unirse el hecho de que los países que ostentan el privilegio de considerarse naciones avanzadas, para lograrlo ensuciaron la tierra producto de su desarrollo, criticando hoy a quienes desean salir del subdesarrollo de una manera similar, es decir ensuciando aún más los ecosistemas terrestres.

Para responder la pregunta que se ha formulado, sería conveniente revisar brevemente la realidad de la situación político – estratégica de las principales zonas geográficas que tienen implicancia directa en el devenir internacional, cuyas alteraciones traen consecuencias inmediatas en las condiciones de vida de determinados sectores del planeta.

abastecimiento energético de los países de  occidente, en especial los europeos.

Este panorama mundial, a poco más de 12 años del término del primer cuarto de siglo, no es alentador, ya que las fechas más cercanas de los conflictos ambientales como por ejemplo el Cambio Climático, Calentamiento Global, Desforestación y pérdida de biodiversidad, agotamiento de los recursos naturales y otros,  están comenzando a manifestarse y la humanidad comenzará a enfrentar graves prob

Para ello debería considerarse que a diferencia de lo ocurrido en el siglo XX, actualmente se pueden identificar a diferentes tipos de potencias, algunas de nivel global y otras de características regionales e incluso vecinales, las cuales poseen distintos grados de capacidades e influencias, desde locales hasta mundiales. Las grandes potencias en ese siglo actuaron mal y llevaron a dos guerras mundiales y a un periodo de tensión conocido como la Guerra Fría donde el riesgo era la existencia de la humanidad, enfrentamiento que culmina con el fracaso y posterior desmoronamiento de los regímenes totalitarios comunistas, caracterizado por el derrumbe de sus emblemas más destacado como el Muro de Berlín y la Cortina de Hierro.

Hoy día, la realidad es distinta, vemos países emergentes y también desarrollados que no representan lo que dicen ser, otros que han ampliado o disminuido su influencia o en los cuales imperan especiales condiciones, por ejemplo Brasil la potencia sudamericana, pero con graves problemas internos, militarmente débil y con vinculaciones complejas con sus vecinos, Estados Unidos, la gran potencia que enfrenta una disminución de su influencia y cuyas condiciones de vida son dudosas de mantener, cuya ausencia abre vías de conflictos locales ya que su gran tarea fue la de evitar el surgimiento de ellos, lo que se lograba por medio de sus presiones, Japón enfrentando una compleja situación vecinal y tratando de adoptar una nueva mirada pos II Guerra Mundial (recordemos que fue en su territorio donde se lanzaron sobre dos de sus ciudades bombas atómicas que aceleraron el fin de ese conflicto) de cuyas resoluciones dependerán en gran medida las relaciones entre los estados del sureste asiático, India país que está creciendo a un ritmo acelerado y que posee especiales características bastante parecidas a las que enfrentó China en su etapa inicial de desarrollo y que actualmente está luchando por consolidarse, Europa que otorga especiales condiciones de vida a sus habitantes y que está enfrentando un difícil escenario económico y político con disminuida influencia en el mundo, su vecino Rusia beneficiado por la posesión de combustibles procedentes de fósiles que le permiten enfrentar en mejores condiciones su incipientes avances cuya influencia internacional es precaria y que enfrenta problemas internos derivado de deficientes condiciones de vida, además de conflictos vecinales con los ex integrantes de la URSS.

También existen zonas que se caracterizan por su alta conflictividad como el Sudeste Asiático, el Medio Oriente y países que adoptan actitudes confrontacionales, como Irán, Corea del Norte, Yemen (beneficiando terroristas),etc.

Se podría seguir analizando más estados pero a modo conclusivo se puede identificar la existencia de un factor común predominante que es el de una mirada más profunda a sus respectivas sociedades interiores, las cuales demandan mayores beneficios de sus respectivos gobiernos, mantención o mejoramiento de su calidad de vida o alcanzar ese ansiado status superior, cuyos gobernantes priorizan estos deseos de sus habitantes por sobre el bien común de la sociedad mundial.

Un ejemplo de ello han sido los escasos resultados de Río + 20, donde a pesar de la presencia de tantos gobiernos, no se llegó a resultados parecidos a lo logrado en esa misma ciudad en 1992. Asimismo la inestabilidad de vastas regiones, donde los hechos que alteran la convivencia ocurren en pocos meses e incluso en algunos casos, como por ejemplo la situación de Egipto con los Hermanos Musulmanes, podría llegar a tener consecuencias inesperadas como dificultades en el uso o inutilización del Canal de Suez, con efectos drásticos en los precios de los combustibles y en el lemas, nunca antes sufrido por las civilizaciones tradicionales, sin embargo no existe unidad y coincidencia política – estratégica para adoptar las medidas necesarias destinadas a evitar estos efectos en el desarrollo de la de los recursos naturales, la explotación irracional de los ecosistemas, la destrucción de cuencas hidrográficas, las contaminaciones, la desforestación y perdida de la biodiversidad, el cambio climático, el calentasociedad.

Actualmente la humanidad desea un mayor periodo de paz, evitar conflictos, tratar de lograr niveles de desarrollo adecuados a la vida moderna o como están avanzado las comunidades nacionales y locales, pero esta lógica no está presente en los gobernantes de las naciones que integran la comunidad mundial, los que actúan desde una visión particular, propia y egoísta en algunos casos, donde los destinos de su gobierno y de otros estados no tienen ninguna consideración e importancia, por tanto solo tratan de resolver los problemas que están delante de sus ojos y evitan mirar el futuro cercano e incluso el porvenir de sus hijos y nietos.

La ausencia de un interés por los problemas del futuro, la realidad que está enfrentando el desarrollo mundial, la falta de líderes con visión en el porvenir, la priorización de problemas coyunturales por sobre los intereses de la sociedad, la existencia de disensiones entre estados por diferentes razones, las ambiciones más allá de lo normal, la presión de crecientes intereses particulares de naciones, las ideologías extremas por sobre la democracia, las dificultades tradicionales interreligiosas, los precios de las materias primas, el elevado costo de los hidrocarburos, las inquietudes sociales, los problemas ambientales que tienen incidencia directa en el funcionamiento de la sociedad, tales como el agotamiento miento global, el desarrollo nuclear y sus desechos, la proliferación nuclear, los pasivos ambientales, el avance de los desiertos, las alteraciones naturales productivas, entre otros, llevan  a determinar que en este primer cuarto de siglo no se están dando las condiciones adecuadas o mínimas para asumir el reto de enfrentar el futuro con una política mundial exitosa basada en un desarrollo sustentable que beneficie a las generaciones futuras constituidas por nuestros hijos y nietos.

De no ocurrir cambios drásticos en los próximos años, especialmente en el decenio de los años veinte, las consecuencias para la humanidad serán terribles y dramáticas, ya que lo que hoy se siembre se cosechará mañana y las futuras generaciones enfrentarán estos problemas denigrando a sus predecesores.

Por consiguiente, surge una inquietud que es conveniente meditar: ¿Cada ser humano que vive en este planeta tierra y específicamente en Chile, está consciente de que su accionar es o no responsable y sostenible, en especial su vida diaria, sus ambiciones, sus trabajos, sus consumos, sus derroches, etc  y que estos según como se materialicen, podrían tener serias consecuencias que afectarán a las generaciones futuras, repercusiones que quizás difícilmente ellas podrán superar¿