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recursos hídricos

Nuestro país se enfrenta a un desafío que no es menor. Este reto se refiere a la disminución de la pluviosidad, cambio en las condiciones naturales de ciertas zonas, deficiencias en la generación eléctrica sustentable (hidráulica), sustentabilidad agrícola, salud de la población y numerosas otras repercusiones, todos efectos que se relacionan directamente y como consecuencia del Cambio Climático que está afectando a la humanidad, lo que es a su vez un resultado de la modernidad y de las actividades de la vida de las naciones a partir de 1850 y hasta el presente prolongándose irremediablemente al futuro.
Debemos tener en cuenta que el hombre en la tierra vive en un planeta acuático o del agua, donde este recurso cubre una cantidad cercana el 71% de su superficie, cuyo rol es ayudar a mantener el clima, disminuye la contaminación y lo principal es esencial para toda forma de vida. A modo de ejemplo, un árbol es 60% de agua, un ser humano y cualquier animal alcanza el 65% de su peso en este líquido tan trascendente que le permite subsistir.
Asimismo, debe tenerse en consideración que la cantidad de agua dulce natural es relativamente bastante pequeña, pero hasta la fecha ha sido suficiente para la preservación de las especies, incluyendo al hombre. Esta agua, se recicla y se purifica de manera constante gracias al ciclo hidrológico. También esta agua es un recurso vital para la agricultura, para la minería y en general para cualquier actividad humana o destinada a su sustentación.
La característica más destacada de la administración de este recurso, es que es una acción deficiente, porque en algunos países existe en forma muy abundante y en otros escasea, lo que obliga a políticas destinadas a conseguir que el agua esté disponible para su consumo y uso humano y por otro caracterizado por su desperdicio y contaminación constante.
El agua posee características únicas, las cuales no son apreciadas debidamente por los seres humanos que son sus consumidores, destacándose una serie de propiedades como por ejemplo sus naturales condiciones como líquido en el intervalo de temperatura más adecuado para los procesos vitales, a causa de su elevado punto de ebullición (100° C o 212 F°), y de su bajo punto de congelación (0° C o 32°F), márgenes que son trascendentes porque si no existieran, el agua podría estar evaporada y no conoceríamos la vida en la forma como la visualizamos.
También el agua líquida cambia de temperatura con lentitud debido a su extremadamente alta térmica, que viene a ser como la aptitud de almacenar una gran cantidad de calor sin un gran cambio de temperatura. Estas propiedad impide que grandes masas de agua se calienten o enfríen con rapidez ayudando a los organismos vivos del choque que representan los cambios te temperatura.
También el agua líquida es un solvente sin igual, capaz de disolver grandes cantidades de una gran variedad de compuestos, lo que permite el transporte de nutrientes disueltos por todos los tejidos de los seres vivos, lave y arrastre productos de desecho desde los mismos tejidos, sea un excelente limpiador para cualquier ocasión, remuevas y diluya desechos solubles en agua propios de la civilización, etc.
Tampoco se puede desconocer que el agua tiene una tensión superficial con fuerzas de atracción entre moléculas que hacen que la superficie de un líquido se contraiga, se eleve y logre una capacidad humectante (la de adherirse y recubrir a un sólido), la capilar que consiste en la capacidad del agua líquida apara ascender desde pequeños poros en el suelo hacia y por delgados tubos y que se tienen en los tallos de las plantas (tubos capilares), permitiendo el transporte de los nutrientes del suelo.
Asimismo, el agua líquida es la única sustancia común que se expande en vez de contraerse, cuando se congela, en consecuencia el hielo tiene una densidad (masa por unidad de volumen) menor que el agua líquida, por ello el hielo flota en el agua y los cuerpos de agua se congelan de arriba hacia abajo y no de abajo hacia arriba, lo que permite la vida acuática en lagos de climas fríos.
Como puede apreciarse, el agua es una sustancia que enlaza al hombre con las otras formas de vida existentes en el planeta tierra y como tal se debe propender a su cuidado y a una mejor administración, porque ya no es abundante para la disponibilidad humana. El cambio climático está afectando a países como Chile que antes de que este efecto ambiental comenzara a producirse, poseían en general, en algunas zonas, abundante disponibilidad, realidad que ha ido cambiando en los últimos decenios.
De continuar las actuales condiciones de pluviometría la zona central, donde se concentra la mayor cantidad de población, va a sufrir una permanente sequía, pasando a ser un área parecida a la actual IV Región. La generación eléctrica ha sido mal entendida y se ha volcado pasando a ser altamente contaminante, reemplazándose proyectos sustentables por otros, que si bien proporcionan utilidades respondiendo a una menor inversión, son altamente perjudiciales para la vida humana y para los sectores donde se emplazan estas plantas. Asimismo los costos de los productos agrícolas esenciales para la preservación de desarrollo de la vida humana, subirán y deberán ser transportados desde tierras más lejanas.
Todo lo anteriormente expuesto, me lleva a reflexionar sobre las posibles soluciones a este grave problema que comenzará a gravitar en el desarrollo de la población chilena, siendo la respuesta la necesidad de una decisión de alto nivel, que se prolongue como una política de Estado más allá de los vaivenes propios de la política y gobiernos, destinada a concientizar, educar y sensibilizar sobre la necesidad de preservación de este recurso, propiciando un cambio profundo de mentalidad en esta materia, evitar la desertificación que está avanzando y amenazando a la zona central, aprovechar este recurso evitando que se pierda en el mar, para ello se deben aumentar las represas y sistemas de regadío. Chile en esta materia tiene un precedente que sin duda marca un hito, me refiero al sistema de regadío del Río Maipo, instalado en los comienzos del siglo XIX que a más de cien años de su construcción, funciona eficientemente.
Otro aspecto a considerar se refiere a la necesidad de reforestar las zonas norte y centro, utilizando de ser necesario, agua de mar purificada (para atender a la población, empresas mineras y actividades humanas en general) y la natural para satisfacer las necesidades de mantención de la naturaleza, hasta que se logre revertir la actual situación. Una vez que los bosques se hayan reinsertado, el agua natural volverá en mayores cantidades al suelo chileno.