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crecimiento económico

Chile se estaría situando durante el presente año 12013 entre las 10 economías más dinámicas del mundo, lo que constituye una excelente noticia para todos los ciudadanos de este país. El desarrollo económico nacional, considerando su tamaño, sus prospectivas en el corto y mediano plazo, su población que está inaugurando una nueva realidad y tendencia, las estrategias de negocios en un mundo globalizado cada vez más competitivo y la esperada recuperación de las economías más avanzadas que pasan por un momento delicado, podría este avance chileno verse afectado por su exagerada dependencia de combustibles procedentes de fósiles y ante la ausencia de reglas claras que regulen el mercado energético y sus variados escenarios.
Paralelo a lo anterior, que significaría una mayor demanda externa por los productos y prioritariamente para las materias primas chilenas que constituyen la base de los recursos que ingresan al país derivado de los procesos de exportaciones, unido a una mayor demanda interna, presionarán sobre una matriz energética que no posee condiciones de seguridad y que se caracteriza por depender mayoritariamente de productos generadores de energía (gas, carbón, petróleo), que o escasean en el país o no existen, por consiguiente su adquisición en el extranjero es total, a lo que debe agregarse que su uso genera Gases de Efecto Invernadero (GEI), especialmente las plantas termoeléctricas, las que desafortunadamente se han instalado en el país y están ensuciando los ecosistemas nacionales, cuyos efectos serán significativos, de difícil mitigación y en algunos casos con daños irreversibles en la vida natural de amplios sectores del territorio, además de las repercusiones negativas sobre las personas, especialmente niños y adultos mayores.
Esta mayor demanda, hará crecer las importaciones de combustibles contaminantes y continuará aquejando con mayor énfasis el desarrollo nacional, el que podría verse amenazado, limitado o afectado restrictivamente por cualquier crisis internacional que se presente, lo cual no es imposible, es más existen serias posibilidades que se presente en el futuro y sus efectos serían desastrosos para nuestra economía, para la población chilena y en especial para los trabajadores y las personas que dependen de un salario, ya que la disminución de ingresos involucraría a entidades privadas y estatales, como ha sucedido y está pasando en países europeos que han debido disminuir salarios, pensiones y ayudas sociales producto de una crisis no esperada.
El caso chileno es aún más preocupante, ya que estamos basando nuestras exportaciones en productos creados y desarrollados en la naturaleza, especialmente minerales, que son agotables, es decir no son perennes que se recuperen en el transcurso de la vida humana, en consecuencia su baja de precios o su reemplazo por otros productos a un menor costo, afectarían fuertemente al país, como ya sucedió anteriormente con el reemplazo del salitre por uno similar sintético, que puso fin a esta industria y dejó miles de cesantes, desplazamiento de poblaciones, abandono de ciudades, quiebra en las finanzas públicas y años en lograr recuperarse.
Parte importante de este proceso, para poder enfrentar en mejor forma un problema de esta naturaleza, se encuentra en el reemplazo de la importación de fósiles para producir energía, por medios considerados sustentables, de los cuales existen en abundancia en Chile, tales como la energía eólica, hidráulica sin limitaciones de magnitud enfrentando su desarrollo como es en países más avanzados, mareomotriz, biomasa y en especial la geotérmica, esta última considerada de gran magnitud, quizás una de las más importantes o la más grande del mundo por estar ubicado en una posición privilegiada en el arco de fuego del Pacífico.
El país cuenta además con grandes recursos hidráulicos, independiente de los constantes desafíos del clima que los afectan en algunos periodos, pero analizando sus periódicos resultados se llega a la conclusión de que poseen un gigantesco potencial que no está siendo explotado como debería hacerse.
En lo eólico también se cuenta con importantes recursos que permitirían solventar parques de gran magnitud, e incluso pensar en sistemas como los que han instalado en Europa en el Mar del Norte, con aerogeneradores de mayor capacidad, cada uno cercano a los 5 MW. El territorio chileno posee condiciones donde podrían instalarse este tipo de parques acuáticos – eólicos. Ante este tipo de generación, existen algunos críticos que plantean la incertidumbre productiva de la energía eólica, pero si bien es cierto que podría en algunos casos disminuirse debido a la frecuencia e intensidad de los vientos, no es menos cierto que una estrategia energética apropiada, podría prever soluciones adecuadas a estos problemas.
Todo lo expuesto anteriormente lleva a preguntarse qué está sucediendo, porque no se cuenta con una matriz energética sustentable, sin hidrocarburos y sin dependencia del extranjero, que no sea vulnerable, que posea flexibilidad para acoger y satisfacer la creciente demanda, de un costo más racional ya que actualmente es una de las más altas del mundo, lo que afecta la competitividad de las empresas nacionales, basada en el uso racional de los abundantes e inagotables recursos naturales sostenibles que posee Chile y que no se esté sometido a los vaivenes de los acontecimientos políticos internacionales.
Creo que la respuesta podría ser: ausencia de un gran acuerdo nacional donde se genere una política energética destinada a sostener el crecimiento, basada en los respetos de los derechos de las personas residentes en cada zona, asimismo evitar efectos negativos en las inversiones nacionales, más bien las incentiven y constituyen un polo de atracción regional que sea ofrecido con la seguridad del modelo económico del país, donde exista seguridad para incrementar el crecimiento, única forma de asegurar el bienestar de todos los chilenos y llegar definitivamente al ansiado status de país desarrollado, con todas las ventajas y beneficios para las actuales y futuras generaciones. Lo que suceda hoy como política pública, será la clave de la vida futura y debemos hacerlo bien, pensando en la sustentabilidad de todo tipo de acciones (económicas, sociales y culturales).