Etiquetas

, , , , , , ,

La Estrategia Nacional de Energía 2012 – 2030 establece los desafíos energéticos de Chile para conseguir que el país se convierta en una nación desarrollada, lo que implica alcanzar un crecimiento sostenido de la economía chilena, para lo cual es fundamental disponer de la energía necesaria que permita el acople entre el crecimiento económico y energético. Por consiguiente el desafío impuesto por el gobierno de Chile es contar con los recursos energéticos suficientes y que a la vez sean competitivos para permitir y aportar al desarrollo del país en los distinto ámbitos del desarrollo, por ello la nación debe contar con un horizonte definido y proyectado para alcanzar el crecimiento con energía limpia, segura y económicamente rentable.

Del mismo modo la Estrategia determina la cantidad de energía proyectada y necesaria para satisfacer y cumplir con las metas establecidas, considerando que al 2020 se proyecta un crecimiento del consumo energético en torno al 6 a 7%, lo que en términos de demanda equivalen a 100 mil GWh de demanda total, siendo necesario generar nuevos proyectos que permitan inyectar al sistema de transmisión más de 8.000 MW.

Dichos requerimientos deben ser abordados con energías que permitan llevar al país a un desarrollo sustentable, resguardando la salud y protección del medioambiente, por lo cual la estrategia compromete el desarrollo de energías limpias y renovables por medio del recurso hídrico y energías renovables no convencionales y señala el deber de regular el uso de energía generada por medio de combustibles fósiles, exigiendo a ellos mayores estándares de cumplimiento medioambientales.

Para dar satisfacción a lo anteriormente señalado, establece 6 ámbitos de acción, siendo estos el crecimiento con eficiencia energética, el despegue de las energías renovables no convencionales, el rol de las energías tradicionales, un enfoque en transmisión, hacia un mercado eléctrico y avance sostenido en las opciones, definiendo para cada uno de ellos medidas conducentes a lograr un desarrollo y crecimiento del país.

El país necesita energía y no puede ser posible una oposición a ultranza de los nuevos proyectos ambientales, más aun si ellos responden a una política de sustentabilidad, única forma de llegar al desarrollo con un respaldo sólido en lo económico y también porqué no mencionarlo en lo ético debido a la responsabilidad inmensa que las actuales generaciones tienen con aquellas futuras. Lo que se haga hoy día, repercutirá en la vida de nuestras familias sucesoras.

Sin embargo, la matriz energética chilena, producto de erradas políticas y desorientados gobiernos, se ha fosilizado, es decir, en el país proliferan los proyectos carboníferos, altamente contaminantes, con graves efectos en la salud de los chilenos y también en el desarrollo nacional ya que se ha hipotecado el futuro, por lo menos en las próximas 4 o 5 décadas, aun cuando se debe reconocer que el actual gobierno ha asumido una nueva política pretendiendo llegar a lo que se conoce como el 20 20 ya explicado en otro artículo.

Todo esto tiene un costo ambiental enorme, efectos en la salud de la salud de las personas, estando en conocimiento quienes han decidido la carbonización de la matriz que esta contaminación causa un daño irreparable y de características teratogénicos a quienes están expuestos a sus nocivos efectos, repercusiones en los paisajes, cambios en los ecosistemas, destrucción y alteración de las biodiversidad, desaparición de especies, etc.

También esta delicada situacióin nos lleva a preguntarnos, quien responde por este daño ambiental y por los efectos negativos en la salud de las presentes y futuras generaciones de la población chilena¿ Es una pregunta que no tiene aún una respuesta coherente, pero a partir del corte del gas natural argentino, erradamente o deliberadamente (altas utilidades privadas), se pasó a depender de la importación de combustibles procedentes de fósiles: alto costo, inseguros, vulnerables, contaminantes, dependiente de los vaivenes del mercado mundial, procedente de zonas inseguras y con repercusiones graves en la seguridad nacional que no han sido lo suficientemente bien evaluadas entre otros efectos.

El Diario el Mercurio de fecha 15 de mayo del 2012, en el Cuerpo B página 6, señala que “Importaciones de Combustibles fósiles se quintuplicaron entre el 2003 y 2011” alcanzando una cifra de US $ 13.731 millones el año 2011, porque los altos precios del crudo y del gas natural, el aumento de la demanda eléctrica y en especial el desarrollo de una matriz energética de generación térmica elevaron las adquisiciones de estos insumos, agregando que la última central hidroeléctrica de importancia inaugurada en el país fue en el año 2004 con la puesta en marcha de la Central Ralco, pero paralelamente abundaron los proyectos contaminantes que progresivamente comenzaron a satisfacer los requerimientos nacionales.

Sin dudas, la Estrategia Nacional de Energía 2012 – 2030 es un gran avance en esta delicada materia que afecta directamente a la Seguridad Nacional, pero al analizarla queda en evidencia que es insuficiente y no satisface los requerimientos de una adecuada sustentabilidad, como lo veremos en un futuro artículo.