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Para nadie es un secreto que las ciudades, no tan solo las chilenas, sino que de numerosos países, se han desarrollado y han crecido bajo una concepción anti sustentable, es decir no están en condiciones de enfrentar adecuadamente y racionalmente el futuro ni menos proporcionar una calidad de vida aceptable para la actual civilización humana. Por consiguiente, debería comenzar un crecimiento que asegure calidad de vida acorde al presente siglo y al próximo, basado en una sustentabilidad que permita el progreso constante.

Analizaremos brevemente la situación agónica, desde el punto de vista ambiental, de la ciudad de Santiago de Chile, que puede sintetizarse en breves palabras: crecimiento inorgánico, malas condiciones de vida para gran parte de sus habitantes (quienes se resignan a estos menoscabos en su calidad de vida y lo que es peor de sus familias), grandes distancias que deben recorrer diariamente con la pérdida de tiempo ya sea en transporte público o privado, aglomeraciones de todo tipo, efectos de contaminantes y crisis relacionadas con estas emisiones, malas condiciones de sus lugares de trabajos, educación de mala calidad, acceso a bienes de dudosa calidad, consecuencias de enfermedades relacionadas con el ambiente, stress y ansiedad por la vida con efectos en las relaciones laborales y familiares, etc.

Cabe preguntarse, basado en que esta situación en los últimos cincuenta años se ha agudizado, si el futuro continuará con un crecimiento y efecto como ha sido hasta el momento y si existe alguna política, medida, programa o resolución que se pueda adoptar para comenzar a revertir este futuro deprimente. La respuesta es positiva y es posible pensar en proyectos de desarrollo basados en la sustentabilidad.

Santiago podría, en lugar de devorar las actuales tierras agrícolas, crecer con pequeños conjuntos habitacionales o mini ciudades fuera del Área Metropolitana, construidas en lugares actualmente deshabitados, que no cuenten con una biodiversidad vulnerable o que requiera ser preservada, terrenos que no sean  utilizables para actividades productivas agrícolas ni en el presente ni tampoco en el futuro, con montes y cerros, laderas y sectores seguros ante eventos naturales que afecten la integridad de los pobladores.

En estos terrenos baldíos, hoy no utilizados, se podrían desarrollar conjuntos habitacionales modernos con no más de 10000 viviendas, cómodas y resistentes, basadas en una concepción sustentable que permita proyectarse más allá  del horizonte de la vida humana de una familia y de sus descendientes directos inmediatos, poblaciones que deberían considerar ciertas ideas básicas de sostenibilidad, tales como las que se indican a continuación.

En primer lugar, se debería considerar un sistema de tren que conectara en no más de 10 minutos con la red de Metro de Santiago, evitando el transporte por carretera, de esta forma, quienes deban trabajar, visitar o estudiar en algún barrio de  Santiago, puedan desplazarse cómodamente, en breve plazo y sin congestiones.

Las casas sustentables, ubicadas en un área desarrollada bajo la idea del “verde” ambiental, con calles de diseño agradables para sus moradores, donde prima la idea de “cero emisiones” o con las emisiones compensadas (sin duda es difícil llegar a cero emisiones) por el propio ecosistema en el cual se inserta la mini ciudad (por ejemplo con el desarrollo de una vegetación suficiente para estos efectos). Como las distancias al interior son cortas, el movimiento debe ser realizado prioritariamente en bicicletas, patines, triciclos y vehículos eléctricos, quienes empleen otro tipo de vehículos, deben compensar sus emisiones, incluso podrían existir dentro de la mini ciudad, áreas donde no penetren vehículos convencionales  a gasolina o petróleo.

Al interior de la mini ciudad, deben existir los apoyos necesarios para el sostenimiento de las familias, jardines infantiles y colegios modernos de calidad, supermercados y comercio en general, instalaciones para el sostenimiento de las actividades humanas, servicios públicos y actividades comerciales normales, entre otras, desplegadas y ubicadas en base a un ordenamiento territorial adecuado a los intereses y ubicaciones locales poblacionales.

Los habitantes de estas mini ciudades, deben disfrutar de la vida caminando, por ello los lugares de desplazamiento deben otorgar vistas privilegiadas, amplios sectores de recorridos, seguridad en los desplazamientos, lugares públicos de esparcimiento, sistemas para beber agua, etc.

Asimismo, sus habitantes deben propender a contar con cierta autonomía energética, basada en paneles solares para calentamiento de agua sanitaria, paneles fotovoltaicos para producir electricidad para aquellas requerimientos menores en cada casa, una o varias plantas comunes de energía eólica (siempre que existan las condiciones técnicas apropiadas) o bien paneles fotovoltaicos en gran cantidad para producir la electricidad de la totalidad o parte importante de la población, iluminación pública y exterior de las viviendas a base paneles solares, etc. Es necesario considerar que el eventual excedente de electricidad que se producirá en algunos momentos, debe ser vendido a una empresa eléctrica para ser utilizada esta energía en otros lugares y los ingresos resultantes de este negocio, deben ser repartidos a los habitantes que integran la mini ciudad.

Las casas deben ser eficientes desde el punto de vista energético,  contar con materiales de alto rendimiento térmico, que protejan de las variaciones del frío y calor, vidrios dobles o triples, piso, muros y techos aislantes, diseñados para utilizar integralmente la luz natural, con los soportes y resistencias adecuadas para sostener en sus techos los paneles calentadores solares de agua y fotovoltaicos de generación eléctrica.

Los residuos domésticos generados en la mini ciudad, deben ser separados en su origen y reciclados centralizadamente, parte de los cuales pueden ser reutilizados en el sostenimiento del propio ecosistema y casas de los vecinos.

Las casas deben contar con sistemas de desagüe de aguas separadas para la procedente de los lavamanos, duchas y cocinas, que serán tratadas centralizadamente y luego reutilizada en parques,  paseos y jardines.

Finalmente quisiera señalar que quienes habiten lugares de estas características, verán incrementada su calidad de vida a un nivel nunca antes visto, podrán disfrutar de una existencia y de condiciones excepcionales ofrecidas por la naturaleza, serán más felices como familias, enfrentarán una existencia más tranquila, gozarán de los apoyos técnicos modernos  y lo que es mejor, una realidad bastante menos estresante.