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El 08 de febrero del 2008, fue aprobada por la Comisión Regional del Medio Ambiente de la VI Región, por medio de la Resolución Exenta N° 031/08 el Centro de Manejo de Residuos Orgánicos Colhue en el Fundo San Luis en la Comuna de Malloa al nororiente de la Comuna de Pelequén. Esta planta obtuvo sus permisos después del proceso de tramitación durante los años 2007 y 2008, siendo las autoridades de la época responsables de la autorización que extendieron.

Esta instalación fue diseñada para recibir y manejar restos orgánicos procedentes de diferentes actividades, como lodos residuales de plantas de tratamiento de aguas servidas e industriales, residuos procedentes de la agroindustria, residuos orgánicos  de organizaciones públicas y privadas, etc.

Al analizar los antecedentes, se demuestra la presencia de una alta contaminación en la zona, lo que indica que este proyecto jamás debió haber sido autorizado y en consecuencia se ha expuesto a la población cercana, desde el momento que inició su funcionamiento a un deterioro constante y de riesgos en la salud, integridad física, efectos en sus inmuebles, cambios de hábitos  y lo que es peor un deterioro sin justificación en su calidad de vida, además  soportar desde ese momento  un enorme daño sin esperanza alguna y sin poder confiar en el accionar de las autoridades del pasado gobierno y de las del presente para que adoptaran oportunamente las medidas destinadas a corregir esta situación.

En defensa de las actuales autoridades responsables de la gestión ambiental regional, se podría señalar que el 31 de enero del 2012, determinaron 9 cargos derivados de los controles y antecedentes existentes en la Comisión de Evaluación Ambiental de la VI Región y que dio lugar a una multa de 350 UTM ($ 13.849.500), la cual fue apelada por la empresa responsable de la planta el 23 de marzo pasado. Entre estos cargos se destacan la menor distancia entre las zanjas permitidas y los cursos de agua superficial circundante; la intervención de quebradas no autorizadas; la ausencia de un sistema perimetral de canales; la intervención de áreas ubicadas fuera de la superficie autorizada; la existencia de celdas de depósito de lodo que exceden la superficie autorizada; y, la acumulación de tambores en un área de compostaje no autorizada para ello. Asimismo, se constató la existencia de malos olores y proliferación de moscas a una distancia menor a la autorizada en relación a Pelequén (Informe del SEREMI de Medio Ambiente de la VI Región, cuando detalló ante la Comisión Regional de esa zona, los cargos contra esta planta).

Derivado de los efectos de su trabajo sobre la población local y de las protestas que ellos debieron emprender, la Comisión de Evaluación Ambiental de esa Región, resolvió suspender su funcionamiento por 90 días, mientras se decidía el proceso sancionatorio pertinente,  es decir definir una nueva multa o revocar la Resolución de Calificación Ambiental dictada a inicios del año 2008.

Es en ese momento cuando los responsables de esta planta deciden su cierre definitivo, lo que  provoca la alegría de los pobladores, ya que a pesar de que las autoridades regionales no adoptaron en forma  rápida la medida de cierre, que era la aspiración de los desesperados habitantes que sufrían sus molestos efectos, el termino voluntario de sus procesos satisface plenamente sus pretensiones.

Esta planta, que no debió haber sido jamás autorizada debido a los problemas que se evidencian en su Declaración de Impacto Ambiental, comprobados plenamente por su funcionamiento, como asimismo la permisiva Resolución de Calificación Ambiental dictada en su oportunidad  y también sobrepasada por la alta contaminación producto de su funcionamiento y de efectos indeseables en los lugareños, llevó a que estos hechos provocaran en la población una desesperanza, ya no soportaban los malos olores, moscas, ratones, etc, con todo lo que esto significa, lo que los llevó a manifestaciones y cortes de la principal carretera del país, la ruta N° 5 Sur, a la altura de la localidad de Pelequén.

Estas manifestaciones causaron graves atochamientos, congestión de varias horas, emisiones de contaminantes a la atmosfera procedentes de los miles de vehículos detenidos o avanzando demasiado lento y en algunos momentos, lanzando piedras a autos, buses y camiones durante su desplazamiento, pero que permitieron apoyar sus demandas. Nunca debió haberse llegado a esta situación anómala, ya que quienes transitaban por la carretera no tenían ninguna culpa y sin embargo, debieron sufrir las consecuencias, pero gracias a este accionar, lograron que sus peticiones fueran escuchadas, pero claramente ese no es ni puede ser  el camino.

A pesar del éxito logrado en las manifestaciones, se debería señalar que las protestas que afectan a personas inocentes, que no tienen nada que ver en el problema, no se pueden jamás aceptar y deben ser rechazadas enérgicamente,  debiendo en este caso la autoridad ser capaz de  garantizar el libre desplazamiento por los caminos nacionales, tampoco que los habitantes de un determinado lugar, en esta oportunidad Pelequén, tengan que sufrir estos graves efectos e inconvenientes que afectan su calidad de vida y por lo que no reciben ninguna compensación.

Estos problemas no pueden volver a producirse, para lo cual los procesos de calificación ambiental deben ser llevados en buena forma, con diligencia, profesionalismo, libre de interferencias y de influencias o presiones de cualquier tipo, apoyados en la legislación vigente, en la  técnica y experiencias (en este caso hay experiencia suficiente sobre esta materia en Chile y el Mundo,, debiendo quienes autorizan asumir la responsabilidad de lo que estudiaron y apoyaron  en la respectiva Resolución de Calificación Ambiental, pero sin embargo en este caso, ni siquiera se les menciona quienes fueron, porqué otorgaron los permisos si cualquier análisis serio permite determinar los efectos que ocurrirían, además que en los casos en que se afectaría la calidad de vida de una localidad, debe considerarse su participación ciudadana en forma prioritaria y jamás dejarse de lado, como lamentablemente ocurrió en este bochornoso caso.