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A partir de la Reunión de Río de 1992, comienza la sociedad mundial a asumir la necesidad de un desarrollo sustentable en todas las áreas, siendo la económica vital para el bienestar presente y también para el futuro. El tiempo transcurrido desde esa fecha, ha permitido identificar una serie de aspectos prioritarios que contribuyen y son la base de la sustentabilidad económica de cualquier país. Chile no está exento en esta trascendente tarea, más aun tiene falencias que requiere enmendar, pero para ello se necesita voluntad política, deseo de incorporarse al status de país avanzado basado en una cultura ambiental y en el uso racional de los recursos naturales que posee y dejar de lado aquellos elementos que no existen en su territorio, buscando las formulas necesarias para impedir que esas necesidades que la naturaleza ha negado, no constituyan una barrera que limite el desarrollo.

Para ello debemos considerar un progreso basado en conceptos y estrategias claves de sostenibilidad, como las que se indican a continuación.

–          Desarrollo armónico a base de los recursos de cada región, priorizando el trabajo estable, distribución más justa de beneficios, bien remunerado y satisfactorio para quienes accedan a ellos,  permanentes en el tiempo sin depender de aspectos circunstanciales.

–          Utilizar los recursos naturales existentes, evitando transportes innecesarios, asimismo minimizar la dependencia de combustibles procedentes de fósiles, lo que hace al país dependiente del extranjero. Con esto además se disminuyen las emisiones GEI.

–          Ejecución de programas y políticas de sustentabilidad como las que se indican:

  • Construcción Sustentable, privilegiando edificaciones eficientes en el uso de la energía, proporcionando una adecuada calidad de vida,  habitable dignamente, laboral y/o comercial, seguras y resistentes a los embates de la naturaleza.

    Las edificaciones deben contar con cierta independencia energética, dependiendo de la zona del país donde se construyan y  hacer uso intensivo de las posibilidades que ofrece la naturaleza (solar, vientos, etc).

  •  Programas  de control de emisiones, considerando beneficios para quienes llegan a cero y sanciones para aquellos que emiten con indiferencia, quienes además deben compensarlo.
  • Fomento de las energías renovables aprovechando las capacidades naturales, especialmente solar y geotérmica, además de la eólica y otras, lo que permitirá neutralizar el aumento de los precios de los combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) y lograr sustituir masivamente estos combustibles en los próximos 40 años, brindar seguridad energética y asegurar el desarrollo sustentable de Chile. El apoyo estatal debe hacer más rentable para el aparato productivo el uso de energías renovables que las tradicionales. Paulatinamente, eliminar las plantas de producción de energía geotérmica a carbón, petróleo y gas.
  • Desarrollo de sistemas de transportes modernos, confortables, rápidos y localizados adecuadamente para que la ciudadanía haga uso de ellos. En este aspecto, Chile no será un país desarrollado con calidad de vida mínima, si no se cuenta con una red de ferrocarriles que satisfaga las necesidades de desplazamiento, debidamente coordinadas con sistemas de metro y tranvías eléctricos de superficie. En esta materia hay que tener en mente la calidad de vida que otorgan a los europeos sus sistemas de ferrocarriles, los cuales son potenciados y desarrollados permanentemente. El viejo continente ha comprendido que sin ferrocarriles que satisfagan la totalidad de las necesidades de transporte, no hay desarrollo ni menos calidad de vida. Recuperando y desarrollando los ferrocarriles, brindando facilidades para el transporte de carga, trenes rápidos a disposición de los usuarios, combinación con otros medios de desplazamiento como aéreos o marítimos, se logrará desincentivar el uso del petróleo, se disminuirán las emisiones, se eliminarán los atochamientos de tránsito, mejorará la salud de los chilenos, habrán menos tensiones, se dispondrá de mayor tiempo familiar, etc.
  • Orientar la agricultura hacia la sostenibilidad, especialmente considerando que derivado del Cambio Climático, se dispondrá de menos agua en diferentes partes del país.
  • Impulsar la biodiversidad, en especial la reforestación y recuperación de los hábitats naturales, para lograr ecosistemas ambientalmente más sanos y que neutralicen las emisiones locales. Los árboles que se están plantando en el país, deben ser cuidados y protegidos asegurando que lleguen a una etapa en la cual puedan desenvolverse por si solos.
  • Otro aspecto a considerar, se refiere a lograr un desarrollo sustentable de las ciudades, buscando limitar el crecimiento de aquellas más grandes, desincentivando su aumento e impidiendo utilizar tierras agrícolas para estos efectos. Idealmente, sería positivo apoyar la disminución poblacional en aquellas ciudades más grandes, para lo cual las regiones deben tener y ofrecer una calidad de vida superior. En este aspecto urge poner término al centralismo que limita el crecimiento de las regiones.
  • También es importante considerar que el gobierno debería considerar una estrategia y plan de desarrollo sostenible como una política de Estado, que trascienda los periodos presidenciales, destinada al desarrollo sustentable con énfasis en aquellas regiones que poseen las capacidades para avanzar más rápido, otorgar trabajo y calidad de vida moderna y que puedan responder a las necesidades ciudadanas. Esta estrategia debe contemplar la política fiscal, los incentivos medioambientales, modificaciones legales, medidas ante las amenazas ambientales como por ejemplo el Cambio Climático, la política laboral y su relación con la calidad de vida, entre otras materias.

Como se puede evidenciar, nuestro país se encuentra lejos de la ansiada meta del desarrollo sostenible y los avances desde la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, al compararlo con otras naciones, han sido limitados y/o inexistentes en la economía nacional.